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La Fiscalía de Género de Concordia ha vivido una semana extenuante. A las cuatro denuncias que se acumularon contra el exdirector del Parque San Carlos, Luis Maximiliano Benedetto, este viernes se sumó otra, muy grave, aunque esta vez el acusado no es un funcionario público, aunque sí ha tenido exposición, al participar años atrás de la organización de un atractivo evento masivo.Pasadas las 18, la Fiscal Evelina Espinosa escuchó el doloroso relato de una mujer que dijo haber sido abusada y violada, desde que tenía “alrededor de 6 o 7 años”, por un familiar directo, que quedaba al cuidado de ella cuando sus padres se ausentaban.

La determinación de presentarse en tribunales no habría sido producto de una reacción impensada, sino, por el contrario, resultado de un extenso proceso interno de maduración, que incluyó tratamiento con una psicóloga de Concordia, durante aproximadamente un año. A todo ello se sumó, como un desencadenante que precipitó las cosas, el impacto que causó en su ánimo la sucesión de denuncias por violencia de género que cobraron estado público en los últimos días.

La mujer, ya adulta y casada, pidió que el informe de la Licenciada en Psicología que la atendió fuera adjuntado al acta de su exposición.

En un pasaje de su relato, no pudo evitar llorar, al describir la profunda tristeza que la embargaba al recordar y lo mucho que le costó –y aún le cuesta- poder hablar de ello.

La mujer identificó al presunto abusador como Fernando Pablo Ferrer, un hombre que se presenta como “Diseñador Multimedial”, y cuyo perfil en Facebook está ilustrado con una imagen del Disfrazate, un evento en cuya organización habría participado.

Minutos después de recibida la denuncia, el Ministerio Público Fiscal dispuso “medidas inhibitorias”, a fin de evitar que el acusado se acerque o tenga contacto con la denunciante. De ahora en más, se abrirá una etapa de investigación. Ferrer deberá designar, como lo exigen las garantías constitucionales, un abogado defensor, o bien será el Ministerio Público de la Defensa el organismo que le aportará un defensor oficial.

Según trascendió, el acusado ya está siendo investigado por presunto “grooming”, razón por la cual soportó recientemente un allanamiento.

En su relato ante la fiscal Espinosa, la mujer contó que el momento en que se animó a confiarle a su familia todo lo que vivió fue durante una conversación casual, cuando uno de los que estaban presentes deslizó como al pasar “Qué barbaridad Fernando, que anda mandando mensajes” a chicas. Fue en esa circunstancia en que se atrevió a relatar los hechos que la habrían tenido por víctima desde que tenía “6 o 7 años”, que se repitieron incluso cuando ya tenía entre 9 y 10, y que recién habrían cesado cuando comenzó a menstruar.

La cantidad de años transcurridos desde el momento en que habrían ocurrido los hechos relatados por al denunciante lleva a suponer que el caso reavivará un debate inconcluso en la Justicia entrerriana, respecto de si delitos de tales características prescriben. El Ministerio Público Fiscal entiende que no, pero hay precedentes en los que el Superior Tribunal de Justicia ha hecho lugar a planteos prescriptivos.

Fuente: El Entre Ríos

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