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El hecho se conoció tras la denuncia del padre de un chico de 15 años, a quien el acusado le habría prometido “los mejores botines”, a cambio que accediera a sus bajos instintos. El implicado ahora está detenido en la ciudad de Rosario.

Según la denuncia, el padre del adolescente conoció al “cazatalentos” en febrero de este 2022, en una prueba de fútbol en la ciudad deportiva que el club Rosario Central posee en Granadero Baigorria, una localidad lindante a Rosario.

«Tu hijo juega muy bien. Soy captador de chicos. Si te interesa, puedo hacer que lo prueben en varios clubes», le habría dicho el captador, tras lo cual intercambiaron números de teléfono. Siguieron en contacto por esa vía hasta la semana pasada, cuando se volvieron a encontrar.

«Me dijo que lo iba a probar en Rosario Central, que yo lo tenía que llevar a una pensión de Granadero Baigorria, que mi hijo iba a tener una práctica el martes, que luego no tendría prácticas porque se jugaba el clásico, y que la práctica final sería el viernes, por lo que yo llevaba a mi hijo el lunes a la noche y se quedaba con Diego hasta el viernes», denunció en la seccional 29 de Villa Gobernador Gálvez primero, y luego en la Comisaría de la Mujer, dependiente de la Jefatura de Policía en Rosario, según informó el diario Clarín.

En la pensión de Granadero Baigorria (a 15 kilómetros de Rosario) había otros tres chicos, que serían de la provincia de Entre Ríos, y que también estarían allí para probarse en Central.

Pedido para regresar

La práctica del martes se pospuso para el miércoles, y ese día el acusado le envió videos al ahora denunciante. En ellos, pudo ver al juvenil en la práctica, jugando. Hizo dos goles y estaba contento. Pero el jueves recibió un mensaje que le resultó extraño: «Pa, me quiero ir». El que lo escribió era el adolescente, desde el celular del ahora detenido.

Su papá no entendía esta postura, por lo que le preguntó qué le pasaba. «¿Estás seguro? Es tu oportunidad… te falta un día para la práctica final», le respondió.

Hubo un segundo mensaje del chico, en el que le dijo lo mismo. En el tercero cambió de opinión. «Mejor mañana al mediodía», sugirió. Pero de fondo, aclaró su papá en la denuncia, se escuchó la voz del “cazatalentos”. Ante eso, el hombre llamó a su primo, que vivía cerca de la pensión, y le dio la orden de ir a ver qué pasaba.

«Dejalo un día más. Yo gasté plata en él y queda la práctica final», pidió el representante por teléfono. Pero no le hicieron caso. En el regreso a su casa, el jugador confesó: «Tío, me quiso abusar». El menor le dijo a su tío que el denunciado “dormía en la misma habitación que él, que ya la primera noche intentó tocarlo y que él lo frenó diciendo que solo venía a entrenar, que le decía ‘yo te puedo dar los mejores botines'», detalló ante la Policía.

Captación

El proyecto con el que se captaba jugadores adolescentes se llama «DM área de Captación» y como titular figura un joven mayor de 29 años de edad, identificado como Diego Martínez, quien, según precisó un dirigente del fútbol local a Diario Río Uruguay, es un concordiense que tuvo un fugaz paso por categorías inferiores y luego colgó los botines para incursionar en la captación de valores jóvenes.

Este mismo Martínez, a través de la red social Instagram, se presenta como «representante» y en su descripción publica una frase que reza: «Soñar es fácil, cumplirlo es un reto y hacerlo realidad una meta».

Ahora Martínez está detenido e imputado por «abuso sexual agravado y privación ilegítima de la libertad en concurso real con corrupción de menores».

Detalles aberrantes

De acuerdo a lo que señala el diario Clarín, la víctima no tenía teléfono propio. Se comunicaba con su familia por intermedio del celular de Martínez. Según le contó a su tío y su padre, se negó a consumir unas gotas que le ofreció el propio Martínez, supuestamente para «tuviese mayor rendimiento físico». Tampoco aceptó comida ni líquidos de su parte. Se limitó a tomar agua de la canilla y a comprar alimentos con su dinero. Cada vez que salía de la pensión, Diego dejaba al adolescente encerrado en la habitación.

Lo más grave ocurrió el miércoles a la noche. El jueves no había entrenamiento por el partido entre Rosario Central y Newell’s. El viernes era la prueba final. Esa noche, siempre según consta en la denuncia, Diego le habría confesado al juvenil que era «gay».

Luego le aclaró que le gustaban los hombres y que «si quería lo podía llevar a vivir con él a Buenos Aires». La víctima le dijo que no. «Diego le tocó el pito por arriba de la ropa y (el chico) se enojó y le recriminó lo que hizo, y le dijo que no le importaba si él era gay, que él solo estaba ahí porque su papá lo dejó para entrenar, no para otra cosa, y este hombre le decía que no le cuente a su papá», se lee en la denuncia.

La versión del club

Clarín se comunicó con Rosario Central. Aclararon que conocen a Martínez, pero dicen que no trabaja para el club. «Representa a chicos de Rosario Central y trae pibes a las pruebas. Tanto a Central como a otros clubes de Buenos Aires», le dijeron a este diario.

La investigación está a cargo del fiscal Diego Meinero, de la unidad de Delitos contra la integridad sexual.

«La Policía se lo llevó de acá. Sé que hay una investigación judicial, pero desconocemos los detalles. No era la primera vez que paraba», agregaron a este diario desde la pensión de Baigorria.

En su perfil de instagram, Martínez subió fotos y videos desde la ciudad deportiva de Rosario Central y el estadio. En «historias destacadas» se muestra en predios de Colón, Atlanta, Newell’s, Gimnasia y Esgrima La Plata y Estudiantes de La Plata. En la mayoría de las imágenes aparece con jugadores juveniles.